Isaac Steiner Aizenman, José “Joey” Assa Masri y Marcos Sasson son señalados por inversionistas como figuras clave en un proyecto inmobiliario de alta gama que prometió lujo en Acapulco Diamante, pero que hoy enfrenta acusaciones por preventas opacas, retrasos y falta de entrega Acapulco, Guerrero. — El caso Nao Living dejó de ser una simple
Isaac Steiner Aizenman, José “Joey” Assa Masri y Marcos Sasson son señalados por inversionistas como figuras clave en un proyecto inmobiliario de alta gama que prometió lujo en Acapulco Diamante, pero que hoy enfrenta acusaciones por preventas opacas, retrasos y falta de entrega
Acapulco, Guerrero. — El caso Nao Living dejó de ser una simple controversia inmobiliaria para convertirse en un expediente público de inconformidad, sospecha y exigencia de justicia. Lo que se promovió como un desarrollo turístico residencial de alta gama en Acapulco Diamante, hoy es señalado por inversionistas como un proyecto marcado por promesas incumplidas, preventas bajo cuestionamiento y una falta de respuestas que ha deteriorado la confianza de quienes entregaron cantidades millonarias.
En el centro de los señalamientos aparecen tres nombres que los afectados consideran indispensables para entender el caso: Isaac Steiner Aizenman, José “Joey” Assa Masri y Marcos Sasson. De acuerdo con compradores inconformes, estos personajes estarían vinculados a la operación, promoción o estructura empresarial relacionada con el desarrollo, cuya cara visible ha sido asociada públicamente con Inmofin.
Inmofin mantiene a Nao Living Acapulco dentro de su oferta inmobiliaria y también lista diversos proyectos en venta y renta, entre ellos desarrollos en Acapulco y Ciudad de México. En su propio sitio, el grupo se presenta como una firma con amplia trayectoria en el mercado inmobiliario.
El problema, de acuerdo con los afectados, no es sólo que el proyecto no haya cumplido en tiempo y forma. El fondo del reclamo apunta a algo más delicado: la presunta existencia de ventas, preventas o compromisos inmobiliarios que no habrían sido aclarados de manera transparente. En diversas publicaciones recientes se ha señalado que Nao Living estaría relacionado con antecedentes de un proyecto previo conocido como Avento, lo que ha abierto cuestionamientos sobre cambios de identidad comercial, responsabilidades pendientes y compromisos anteriores no resueltos.
Para los compradores, el caso tiene dos frentes: el empresarial y el institucional. El primero involucra directamente a quienes promovieron, administraron o se beneficiaron del proyecto. El segundo apunta hacia la Fiscalía de Guerrero, a la que acusan de actuar con lentitud frente a las denuncias presentadas.
Los inversionistas señalan que las carpetas no avanzan con la velocidad necesaria, que los citatorios se retrasan y que la falta de resultados genera una sensación de posible protección institucional. No afirman únicamente que fueron afectados por un desarrollo inmobiliario fallido; sostienen que existe una cadena de omisiones que ha permitido que el caso se mantenga sin consecuencias claras.
Así, Isaac Steiner Aizenman, José “Joey” Assa Masri y Marcos Sasson quedan bajo una presión pública creciente. No sólo por lo que se reclama en torno a Nao Living, sino por la necesidad de explicar qué pasó con los recursos, con las unidades prometidas y con los compradores que siguen esperando respuestas.
La pregunta que hoy crece en Acapulco Diamante es simple: ¿quién responde por Nao Living?
Fuente: Readcción

















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